La llegada de cientos de miles de agentes de inteligencia artificial al mercado laboral está a la vuelta de la esquina. Estos nuevos 'colegas' digitales, basados en modelos de lenguaje avanzados, están diseñados para realizar tareas de manera autónoma, lo que promete revolucionar la forma en que las empresas operan.
Recientemente, un sondeo realizado por Boston Consulting Group reveló que el 22% de los gerentes encuestados afirmaron que sus organizaciones han incorporado agentes de IA en sus estructuras corporativas. Este porcentaje podría aumentar a medida que más startups y grandes empresas tecnológicas, como Microsoft y Google, continúan desarrollando y promoviendo estos agentes. Por ejemplo, Microsoft lanzó en junio su agente 'Scout', diseñado para tareas como reprogramar reuniones y redactar correos electrónicos.
La efectividad de estos agentes no solo se mide por el retorno financiero que pueden ofrecer, sino también por su capacidad para integrarse de manera armónica con los empleados humanos. Las empresas están creando agentes que no solo cumplen funciones, sino que también poseen características humanas que fomentan la empatía y el respeto entre los trabajadores. Según Dhruv Amin, CEO de Anything, los empleados tienden a formar vínculos con estos agentes, tratándolos como compañeros de trabajo.
Una de las plataformas que ha entrado en este mercado es Skydive, que ofrece agentes con nombres y roles específicos, representados por avatares que, aunque no son humanos, se asemejan a ellos. Christine Wendell, CEO de Pronto Housing, es una de las primeras en adoptar estos agentes, utilizándolos para tareas como la redacción de contratos y la programación de reuniones. Ella ha observado que sus empleados comienzan a referirse a estos agentes como si fueran parte del equipo, indicando un cambio en la percepción del trabajo colaborativo.
A medida que la adopción de estos agentes de IA se expande, las empresas deben prepararse para una nueva dinámica laboral. La integración de estos 'colegas' digitales no solo promete aumentar la productividad, sino que también plantea interrogantes sobre la naturaleza del trabajo y la colaboración en el futuro.




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